Apenas me atrevo a escribir el día de hoy y es que murió mi tía Cristina. Producto de una sutil enfermedad farmacodependencia. Negligencia médica y psiquiatras que recetan y drogan de mas a la gente. El punto de no retorno al que llego mi tía se torno tan doloroso que lejos de ayudar la mató. Dentro de este estaba una fantasía la fantasía de poder cambiarlo todo a través de una pastilla. ¡¡¡GRAN ERROR!!! el dolor, la tristeza, y la alegría se confrontan y estos también son síntomas que sirven para enfrentar lo que nos incomoda. Por algo tenemos estas emociones no son gratis y son tan importantes como el dolor del cuerpo que nos indica que algo anda mal. Este nos indica que tenemos que hacer un cambio en nuestras vidas, tanto de hábitos como de actitudes. La trampa en la que callo mi tía fue en anestesiar estas emociones hasta que llegó a este punto de no retorno donde la sobre intoxicación mataba su cuerpo mientras el peso del agónico dolor ganó y no cedió hasta matarla.
Esta enfermedad llamada inconciencia tambien mato a mi madre . Esta es mi gran moraleja de la vida.



Tienes toda la razón, en lo que comentas, y no tengo palabras para expresarte algo más. Te envio unos pensamientos a tu correo e.
ResponderEliminarMuchos saludos. Maria